La batalla.

A punto de cumplirse el primer año de funciones de la presente Administración Pública Municipal, en los distintos frentes políticos ya están calentando motores y prestos a venderse como la única solución patentada a los males de la comunidad.

Los bolillos.

En el PAN ya comienza a moverse un enjundioso Luis Ramírez, El Doctor, quien amenaza volver por sus fueros, ya le gustó engordar las alforjas, y así regresar por algunas cosas que olvidó en la casa municipal.

Otros nombres que suenan son: Naz Alfaro  Pedro Tanamachi, Jorge Morales, Miguel Marín, y, a lo mejor vuelvan a brotar personajes como los José Luis Meza o el célebre Eliodoro Maldonado.

No habrá que dejar de lado la coyuntura del Estado, ya vió usted los hilos que movió la tentativa desaparición de poderes, y la correlacion de fuerzas con el gobierno federal, lo que pudiera marcar la suerte de más de alguno.

El partido, en el poder.

Mientras tanto, las huestes de otro Doctor, el que encabeza la Presidencia Municipal, sueñan con repetir la hazaña y seguir viviendo del presupuesto y las mieles del poder.

Con un año de ejercicio es suficiente para conocer y analizar la forma de entender la política de los diversos funcionarios, del Ayuntamiento y del principal responsable de colocarlos en su encomienda.

La sociedad romitense deberia ser la que decida si ello es viable, o si algún otro gallo o gallina, ajenos al grupo que gobierna, es la mejor opción.

Ya veremos si el agradecimiento o el reclamo marcan el destino de tan incipiente sueño.

Recuerden que el mayor miedo de los politicos es perder el largamente anhelado  hueso.

Los morenos.

Entre los nuevos ricos de la politica habrá que estar atentos para ver si logran calmar sus ansias entre los grupos en pugna, para dar paso al trabajo conjunto en pos de un objetivo común: obtener el poder local.

Tal vez repita María San Juan, otro liderazgo interno o algún reclutado del resentimiento, perdón, disenso, de otro partido.

En cualquier caso no serán un rival a modo en virtud de las redes y apoyos sociales que manejan sin miramientos ni pudor algunos en el partido y en los diversos ambitos que domina la tan nombrada 4t,  principalmente en el gobierno federal.

La chiquillada.

De ahi en más los partidos minoritarios se prestarán a alguna alianza o irán en solitario buscanso cosechar posiciones basados en liderazgos ya afianzados.

Así que es tiempo de que vayan preparando la maquinaria para la batalla que se avecina.

Estemos atentos.